domingo, 7 de diciembre de 2014

LA VISITA DE MJ AL HOTEL MANILA (FILIPINAS) EN 1996

Por: ♥Anaitat♥

La historia se sitúa en Filipinas en 1996. Su autora (Gwen) es una antigua Relaciones Públicas Del Hotel Manila, cuenta cómo vivió en aquel momento la visita de Michael en el hotel.
Cuando era Relaciones Públicas en el Hotel Manila, fui asignada para dirigir la fiesta anual de Navidad para huérfanos, en la que 300 niños de distintos orfanatos alrededor de Metro Manila eran invitados a pasar un día de diversión y sorpresas. Era uno de los mayores proyectos en mi haber y fue un gran desafío desarrollar todo el trabajo previo al día del evento, sabiendo que Michael Jackson se encontraba en el hotel.
Dos noches atrás, yo había tenido la suerte de ser parte de su comitiva de bienvenida en el lobby del hotel, junto al resto de RP (relaciones públicas) y personal de ventas, y pude verlo pasar ante mí.
El día anterior, un hombre que afirmaba ser asistente de Michael Jackson de Mamarao Productions, vino a la oficina. No recuerdo su nombre, pero estaba buscando a la "persona encargada" y dijo que su jefe había leído el anuncio sobre la fiesta de Navidad en uno de los folletos para invitados que habíamos distribuido por todas las habitaciones la semana anterior.
Michael quería saber de qué forma podía ayudar. Su ayudante subió y bajó varias veces una vez que le hicimos nuestras propuestas. Michael se ofreció a llenar las 3 bolsitas con regalos y golosinas, pero teniendo cerca de 50 sponsors era realmente complicado para nosotros disponerlo todo.


Así que estuve pensando, de qué forma el Rey del Pop podría contribuir significativamente en el evento. Era difícil traerlo para que estuviera con los niños en el juego de palayok o en el pabitin, pues podía terminar siendo arrollado. Y puesto que este evento anual fundamentalmente consistía en la acción de Dar, me armé de valor y le dije al hombre de Mamarao que lo mejor que se me ocurría para Michael era que estuviera literalmente presente para ayudar a repartir las bolsas con los regalos, firmar autógrafos y posar para fotos con los niños.

"Wow, eso no es fácil. Estás hablando de repartir bolsas para 300 niños, puede terminar siendo un caos. Ya veremos, volveré a llamarte", aseguró. Llegó la hora del descanso para la comida y creo que fue el más estresante de toda mi vida. No fue sino hasta las 5 de la tarde cuando el asistente de Michael regresó para decirnos: "Michael está enormemente feliz de hacer cualquier cosa que propongas. ¿Cómo nos coordinamos mañana?".
Quise gritar. Tuve que calmarme y guardar la compostura cuando la Lizzie Maguire que hay en mí dijo, "vamos, vuelve a la realidad y concéntrate".
Acordamos que Michael vendría después de los juegos, del programa musical y los aperitivos, en la última parte del evento, para repartir los regalos. Mi compañera Annete Africano y la jefa, Dulce Agnir solicitaron seguridad adicional alrededor de los jardines y en la zona del escenario, pues desde allí serían repartidos los regalos. Nos aseguramos de que los niños formaran una fila ordenada.
Y entonces llegó el momento. Fue en los Jardines Champagne, el 7 de diciembre de 1996.
Fue una sorpresa verlo aparecer caminando hacia nosotros, guiado por su asistente. Michael llegó hasta mí, ya que era yo quien tenía que darle las instrucciones.
Michael y Gwen:

"Hola, ¿cómo estás? Muchas gracias por permitirme venir, sé que he llegado pronto pero no quería perderme la programación".
Yo le respondí: "¿Estás bromeando? ¡Muchísimas gracias por colaborar! Es aquí Michael, ¿por qué no te sientas y ves las actuaciones musicales antes de que comencemos a repartir los regalos? Tendré que ajustar un poco el programa"
Él contestó, "¡Claro, como tú digas... (Hizo una pausa para mirar el nombre en mi placa) Gwen!". Me impresionó cuán increíblemente amable y humilde era. Y en mi interior no dejaba de pensar "¡Dios mío, realmente esto está sucediendo!"
Fue asombroso ver cómo permaneció pacientemente sentado durante todo el programa. Carol Banawa, la estrella principal de Ang TV en aquel entonces, apenas podía creer que Michael Jackson estuviera viendo su actuación. Después de su número Michael le firmó un autógrafo sobre su blusa roja. A continuación llegó el número de baile de Stefano Mori. Después, los miembros del coro y bailarines subieron al escenario acompañados de algunos niños de diferentes orfanatos y bailaron al ritmo de Billie Jean. Oh, la sonrisa de Michael era deslumbrante.
Por último anunciamos que Michael iba a repartir los regalos en el escenario. Le expliqué que había una bolsa para los niños más pequeños y otra para los más mayores, y asintió. La emoción y alegría que hizo sentir a aquellos niños fue profundamente conmovedora. Fue durante el reparto de los regalos cuando pude ver a Michael Jackson no como artista, sino como persona.
Era la una de la tarde. Santa Claus (David Endriga, un amigo de nuestro compañero de RP Francis Capistrano) estaba con nosotros. Hacía un calor asfixiante y me preocupaba que Michael se estuviera asando bajo su sombrero y su clásica indumentaria de largas solapas.
"¿Estás bien Michael? Si quieres podemos hacer un descanso", pregunté.
Él respondió, "Estoy muy bien Gwen. Imagina cómo se sentirá Santa Claus enfundado bajo la barba y el traje de terciopelo. Estaremos bien".
En ningún momento lo vi quejarse ni decir una sola palabra sobre el calor que hacía, o lo larga que era la fila. Sus modales eran exquisitos. Ni siquiera pidió una bebida o una toalla para secarse el sudor, aunque uno de nuestros empleados se aseguró de que dispusiera de un vaso fresco de jugo de naranja.
Transcurrió una hora y ya estábamos a mitad de la entrega de los regalos cuando nos dimos cuenta de que el jardín se estaba abarrotando. De pronto, había gente de los medios de comunicación, políticos, oficiales e invitados del hotel, incluyendo algunos de la fiesta nupcial de una sala cercana, que abandonaron a los recién casados con tal de conseguir acercarse al Rey del Pop.
"Oh, esto no estaba previsto, lo siento mucho", dije.
"No pasa nada, vamos con ello" dijo Michael, sonriendo. Cuando terminamos de entregar la última bolsa a un niño de 11 años, una nueva fila de niños y adultos ya se había formado. El guardaespaldas de Michael, Wayne, dijo: "Es hora de irnos".
Michael respondió con calma: "No podemos irnos mientras haya todavía gente en la fila. ¡Es Navidad, hombre!".
 

Sentí cómo mi corazón se aceleraba y se me erizaba el vello de la nuca. No solo estaba ante el más electrizante showman, sino también ante la persona más generosa.
Uno de los momentos más memorables fue cuando una señora se acercó para que le firmara un autógrafo. Doblándose de risa, Michael dijo "¡Hey Gwen, tienes que ver esto!". "¡Es un cheque en blanco! ¡La mujer quiere que le firme un cheque en blanco!".
Nos reímos mucho y eso que la comedia apenas había empezado. Más tarde nos contó a Wayne y a mí qué objetos utilizaba la gente para firmar cuando no encontraban un papel para el autógrafo. Una señora lo hizo firmar en la parte trasera de su elegante vestido Filipiniana de diseño. Un joven le trajo la hoja de un árbol, y otro, los restos de un globo explotado. Imagínense cómo estallamos de risa nosotros también.
Fue una experiencia auténtica, increíble. Hubo un momento en que me preguntó si iba a asistir a su concierto de la gira HIStory, y le dije "mañana por la noche". "¡Oh, te va a encantar!" me dijo Michael.
En aquel punto le comenzó a preocupar que en el escenario hubiera cada vez más adultos que niños. Se podía notar el nerviosismo en su rostro, pero aun así, tampoco se quejó. Pisó con firmeza el suelo de madera varias veces para asegurarse de que era suficientemente firme como para no derrumbarse.
"Sé lo que es el derrumbe de un escenario y quiero estar seguro de que todos estamos seguros aquí", me explicó.
Una parte de mí quería que la fila de gente terminara porque estábamos asándonos literalmente de calor y preocupados por nuestra seguridad, pero otra parte no quería, sabiendo que una vez que la fila terminara, Michael se iba a marchar.
En algún momento, todo terminó. Conseguí un autógrafo para mí y para mis hermanas antes de que nuestro manager, Clem Pablo, le pidiera que cantara "Give Love on Christmas Day".
 

Cesar Sarino, uno de los oficiales del hotel, le pasó una nota de agradecimiento al Rey del Pop. Luego vi a sus guardaespaldas y asistentes conduciéndolo fuera del escenario. Me dije para mis adentros, "Oh vaya, ni siquiera pude despedirme".
De pronto, vi a Michael regresar al escenario y me dijo: "muchas gracias a ti y a tu equipo Gwen. Esto significa mucho". Me tomó a su lado y me dijo, "te veré en el concierto".

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