miércoles, 11 de marzo de 2015

REY DEL ESTILO: DESDE EL PARQUE HASTA EL ESPACIO EXTERIOR

Por: ♥Anaitat♥

Terminamos el Capítulo Nº 7
DESDE EL PARQUE HASTA EL ESPACIO EXTERIOR
“Quiero un traje brillante de cromo de la cabeza a los pies con el que pueda bailar”, dijo Michael.
La idea fue tomada con reservas por otros que decían preocupados que Michael no podría bailar con un traje de metal. Era demasiado peligroso. Incluso Dennis y yo le dijimos que era muy voluminoso y le podría hacer daño. Pero Michael estaba seguro de que podría funcionar.
Para inspirarnos, Michael nos prestó una colección de libros del artista japonés Soroyama, quien había diseñado una forma robótica que se convirtió en el famoso perro “AIBO”, actualmente presente en el Museo de Arte Moderno del Instituto Smithsonian de Tecnología. Dennis y yo sabíamos que si podíamos hacer aparecer a Michael con una segunda piel hecha de metal, como Soroyama había hecho con sus robots sexys, habríamos no solo alcanzado el objetivo siguiente, sino que lo habríamos rebasado también.
Encontramos un aluminio ambivalente y elástico que entallamos a las medidas de Michael y personalizamos a su cuerpo. El material era fino como un pañuelo de papel, no pesaba nada y pasaba perfectamente por un cromado brillante. Bajo los focos parecía que Michael estaba pintado de cromo y plata como un robot de Soroyama.
Como con todos los trajes de gira de Michael, tuvimos que hacer muchos duplicados del traje cromado debido a que se rompía en poco tiempo dejando ver el color azul marino elástico que había debajo.
Quisimos terminarlo con una carcasa rígida. El plan era hacer una placa para el pecho que nadie pudiera imaginar que era de plástico duro. Escogimos un plástico metalizado y lo cortamos con una sierra según las medidas de Michael. Después Dennis lo pulió y alisó y lo mandó chapar en cromo. En primer lugar, Michael probó la versión en plástico blanco y bailó sus movimientos más agresivos, incluidas las patadas más altas para poder evaluarlo. Cuando se quedó quieto pude marcar con rotulador las partes que después modificaría Dennis.
A pesar de ser solo una pieza de plástico, los ojos de Michael brillaban vislumbrando el resultado final. Y de repente me preguntó: “Bush, ¿cuándo será mi turno?”
“¿Tu turno para qué?”, en ese momento estaba marcando una línea fina en el pliegue.
“Para que yo pueda dibujar sobre ti”, Michael agarró el rotulador y lo agitó como si fuera un spray de pintura.
De modo que cambiamos de puesto cuando acabé con el traje. De pie y con los brazos extendidos, Michael me marcó con el rotulador en el plástico él también. Se lo estaba pasando bomba imitándome y dibujando en una superficie en la que nunca había dibujado antes. Incluso en algo tan mundano como una prueba de ropa encontraba diversión.
Pero hacer una coraza que encajara en Michael no era el reto. La verdadera prueba consistía en cómo diseñarla para que se pudiera quitar fácilmente. En el número de apertura, Michael aparecía en el escenario con un casco y la coraza y unos treinta segundos después tenía que quitársela él mismo. Necesitábamos que se pudiera quitar sin que Michael tuviera que luchar con ella, que saliera de un tirón desde el frente. Dentro de la coraza pusimos un gancho que enganchaba a un cinturón colocado alrededor de su cintura, cerrado por su lado izquierdo con velcro. El velcro era tan delgado que si hubiera respirado demasiado profundamente, la coraza se habría partido. Debía llevarla con mucho cuidado para no romper la magia.
Cuando se quitaba la armadura la lanzaba fuera del escenario a mí o a un tramoyista. Eso siempre era estresante. Si no la arrojaba apropiadamente (lo que era posible) y yo no la recogía (más posible todavía) se podía partir contra el suelo. Por eso Dennis hizo tres copias.


Lo mismo hicimos con el casco.
El casco estaba compuesto de siete piezas: Una para cada lado de la cabeza; frente y trasera. El visor sobre los ojos y dos piezas sobre cada oreja para permitir abrir el visor. Utilizamos uno de los maniquíes de la cabeza que quedaron de los días de Thriller y con él, Dennis esculpió su diseño. Quería que la cabeza fuera futurista, sexy y elegante, pero su prototipo no parecía humano, así que esculpió los labios en él. Cuando se cerraba el visor, ya no parecía una bola sino un ser humano.
El casco era tan ceñido que hacía falta un calzador para ponérselo a Michael antes de cada show. Tenía que encajar tan cerca de su cara como fuera posible para lograr el aspecto que iba buscando. “No quiero parecer un hombre en traje espacial. Quiero parecer una forma humana hecha de cromo”.
Para poder quitárselo suavemente, Dennis tuvo que cortar unos centímetros desde la nuca al cuello, de modo que quedaba más como una máscara que como un casco. Eso le permitía quitárselo desde la barbilla hacia arriba sin que le quedara encajado. Michael sabía cuánto debía girar la cabeza a derecha o izquierda para que no se revelara el truco mientras su adorado público le gritaba.

Uno de los mayores enigmas fue construir el casco de modo que permitiera dejar sitio a los auriculares. Y en cada sitio eran diferentes. Busquen los más voluminosos y complicados auriculares y colóquenlos en la cabeza de un maniquí, y esculpan a su alrededor. Eso es lo que tuvimos que hacer. Teníamos un mes para hacer el traje entero, incluidas las piezas de brazos y piernas y el casco, antes de probar el prototipo en Bucarest, en 1996.
Lo que no sabe nadie es que en la armadura, en el lado derecho de la zona de la entrepierna, perforamos un agujero de una pulgada de diámetro. La intención de Michael era enganchar una manguera en ese espacio y mediante una válvula conectada al agujero, rociar al público con humo. “A los fans les va a encantar”, dijo Michael entusiasmado con la idea que tuvo en Bucarest, durante la gira. “Y nadie lo ha hecho antes”.
Sí, bueno. Y me pregunto por qué.
Tan extravagante como sonaba, y sin embargo era típico de Michael. Estuve rebuscando el modo de hacerlo y creo que lo hubiera conseguido si no hubiera sido por la advertencia del técnico en pirotecnia.



Continuará…
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martes, 10 de marzo de 2015

EL PASO DE MICHAEL POR EL HOSPITAL BETH ISRAEL DEL NORTE

Por: ♥Anaitat♥

Michael fue hospitalizado mientras realizaba los ensayos para One Night Only (Especial de HBO), después de tener un colapso el 6 de diciembre.


El Dr. Alleyne contó la inolvidable experiencia de atender a MJ:

En diciembre de 1995, Alleyne era el director de cuidados intensivos del Hospital Beth Israel del Norte, en el Upper East Side de Nueva York. Él era el encargado cuando una de las enfermeras le dijo: Tenemos a Michael Jackson viniendo hacia aquí.

Alleyne no lo creyó entonces.
"Dije: '¡Ja, ja, muy gracioso!'”

Había atendido pacientes que eran estrellas, o cónyuges de estrellas, pero esto era diferente. Miles de personas comenzaron a clamar fuera del hospital. El lugar estaba convirtiéndose en un manicomio.

"Diez minutos más tarde, llegó Michael Jackson en una camilla”.

"El señor Jackson estaba en condición crítica”, dijo Alleyne. Estaba deshidratado. “Tenía la presión arterial baja y una frecuencia cardíaca rápida. Estaba cerca de la muerte".

Alleyne dio la orden para tener el desfibrilador listo si era necesario, para tratar el ritmo cardiaco anormal del artista…

Después de una hora o así, Alleyne dijo que tenía a Jackson estabilizado con líquidos intravenosos y otros tratamientos, y se transfirió a Jackson a cuidados intensivos.

"Miré por la ventana, y la multitud estaba hombro con hombro, inmensa, mucho más que cuando la mansión del alcalde al otro lado de la calle había acogido el Papa, al presidente, incluso a Nelson Mandela”, recordó Alleyne.

Y dentro del hospital había un caos absoluto.

El séquito de Jackson se había metido a la fuerza en cuidados intensivos. Alleyne tuvo un breve enfrentamiento con un guardaespaldas que no quiso dejarle entrar en la habitación de nuevo después de haber salido brevemente. Alleyne le recordó: “Tu jefe está muriendo ahí dentro y yo voy a entrar para salvarle la vida. Usted puede ser el que tenga que decir que no me dejaron entrar”.

Bill Alleyne entró y salvó a Michael Jackson.

Jackson se estabilizó pronto y Alleyne y Jackson comenzaron una relación médico/paciente similar a todos, en teoría, pero diferente de cualquier relación que había tenido en la práctica. Mientras la gente se subía a los árboles para obtener fotos de dentro del hospital, los fans de Jackson cantaban canciones fuera y la prensa mundial invadía las aceras y calles informando sobre el estado del hombre más famoso, Bill Alleyne intentó mantener a Michael Jackson vivo con alimentos y atención intravenosa.

“Michael Jackson era el tipo más amable y menos exigente que quisieras conocer”, dijo Alleyne. Todo lo que dijo fue un susurro. Su mayor preocupación era si podría actuar”.

Alleyne dijo a Jackson que de ninguna manera iba a poder actuar pronto.

Después de aproximadamente 72 horas, Alleyne, los publicistas de Jackson y otros se dieron cuenta de que tenían que dar una conferencia de prensa. Así, Alleyne trabajó con gente de Jackson para ver lo que se podría decir y lo que no, pero diciendo la verdad. Alleyne fue contundente con el mundo, diciendo que Jackson no tenía ningún problema del sistema inmunológico, debido a que los rumores sobre el SIDA se arremolinaban. Fue contundente diciendo que Jackson no tenía drogas en su cuerpo.

"Michael Jackson estaba inconsciente cuando llegó”, dijo Alleyne. “Tuve que dejarlo claro”.
A lo largo de los siguientes días, Alleyne fue el médico de Jackson. Otros médicos vinieron a verle también, pero Alleyne no estaba ofendido. Tener otro par de ojos cuidando y tratando a Jackson era comprensible.

Jackson tuvo que hacer lo que otros pacientes que se están recuperando deben hacer, dijo Alleyne. Caminar, ser monitorizado. Excepto que tenía un séquito en la habitación contigua.
"Después de un par de días, el Sr. Jackson me dijo que necesitaba peinarse”, recordó Alleyne. Le dije que teníamos un peluquero en el hospital.

El séquito de Jackson se rió: Un estilista viajaba por todo el mundo con Jackson y podía ir allí mismo, a cuidados intensivos. El equipo de maquillaje entró también.

Cerca del final de la estancia hospitalaria de Jackson, le pidió a Alleyne si podía visitar a otros pacientes en cuidados intensivos. Jackson conoció a una señora, le dio una foto autografiada después de haber rezado con ella, y la señora le dijo a Alleyne: “Puedo morir ahora; recé con Michael Jackson”.

Alleyne recordó riendo: “Le dije al señor Jackson que tal vez visitar a personas que habían sufrido ataques al corazón u otros problemas graves no era una buena idea”.
Cuando Jackson fue dado de alta, pidió a Alleyne que le hiciera visitas a domicilio para los próximos tres días. Controles de presión arterial, pulso, todas esas cosas. No era su cometido, pero Michael Jackson se lo había pedido y dijo que sí.

"Llamadas a domicilio, al ático del hotel Four Seasons”, dijo Alleyne. Había reservado las dos últimas plantas enteras.

Finalmente, alrededor de dos semanas después, Alleyne dijo a Jackson que estaba estable. “Puedo dejar de ser tu médico y volver a ser tu fan”.

Humildemente, Alleyne le pidió una foto autografiada para sus hijos.

Antes de que Alleyne dejara el hotel ese día, recordó que Jackson le dijo: “Gracias por salvarme la vida”.

Entonces Jackson dijo a Alleyne que comprendía lo difícil que había sido para un hombre negro llegar a una posición tan distinguida dentro del mundo de la medicina, que los logros de Alleyne fueron una inspiración para él.

"Fue muy conmovedor. Nunca olvidaré eso”, dijo Alleyne.


Créditos: Foro Mjhideout

REY DEL ESTILO: EL SIGUIENTE “GUANTE”

Por: ♥Anaitat♥

Ya casi terminando con el Capítulo Nº 7, ahora conozcamos el origen de las espinilleras y el traje para "Remember the Time".

EL SIGUIENTE “GUANTE”

Mientras grababa el álbum Dangerous en 1990, Michael fijó su atención en el uniforme que llevaban los catchers en el beisbol.

“¿Quién dijo que solo los catchers pueden usar espinilleras? ¿Por qué no puede usarlas todo el mundo?”



Nosotros le contestamos haciéndole un par de espinilleras de metal que aportaban un sentido de vanguardia y rebeldía junto con una semejanza a la armadura de un caballero.
Con la ayuda de nuestros amigos de Prop Master en L.A., cortamos moldes de un par de protectores de plástico y los cubrimos de cobre. Elegimos el cobre porque la plata, el oro y el cromo chapados se adhieren bien al cobre.

Los terminamos poniéndoles entre nueve y doce correas para sujetarlas, a pesar de que lo normal eran solo tres.

Las usó en todas partes y se convirtieron en un distintivo como el guante de Billie Jean. De alguna manera, las espinilleras se convirtieron en “el siguiente guante”.

DESCUBRIENDO A UN FARAÓN
Un día, en 1992, conducía al rancho a recoger y a dejar unos pijamas de Michael que quería tener con sus iniciales bordadas, y al marcharme me preguntó: “¿No es bonita la joyería egipcia?”. Me enseñó entonces un libro de arte y cultura egipcios que tenía en su biblioteca. Michael señaló unas cuantas páginas marcadas diciendo: “La razón por la que las joyas egipcias salen tan bien en las fotos es porque están hechas de oro, ¿verdad?”
Aunque asentí, en realidad no sabía mucho sobre la cultura egipcia o su joyería, solo miré las páginas que me enseñó durante unos pocos segundos.
Un mes después, cuando volví al rancho a recoger y dejar más ropa, Michael me dijo que estaba en el proceso de creación de su siguiente cortometraje: Basado en Egipto. Solo hice un silencioso ademán con la cabeza preguntándome por qué no había captado el mensaje y había pasado ese último mes estudiando todo lo relacionado con Egipto para lo que se convertiría en el cortometraje “Remember the Time”.

Fui a casa y le conté a Dennis que “lo siguiente” sería hacer de Michael un egipcio, y que teníamos solo un mes para investigar, diseñar, fabricar y terminar.
El mismo instigador del proceso, Michael, nos llamó y nos preguntó si habíamos visto a Yul Brynner en “Los Diez Mandamientos”. “Les enviaré un vídeo”.
Lo pusimos y fijamos los ojos en Yul en cada escena. Había docenas de estilos, ¿cuál de ellos estaba buscando Michael? Y entonces lo vimos: Yul Brynner como el faraón Ramsés II en su carro, con lo que después supimos que se llamaba un “collarino”; un ensamblaje de discos de metal que llevaba en el cuello. Era típico de Michael y sabíamos que era lo que quería ponerse en el cortometraje.
Construimos uno como el de Brynner chapado en oro de dieciocho quilates. Le colocamos piedras rojas en el chapado que estaba hecho de hojas de latón para hacerlo más ligero. Ampliamos las líneas del collarino para hacer parecer su pecho más ancho, y usamos diferentes tamaños de tejas para lograr un efecto de plumaje. Se puso eufórico cuando se lo enseñamos: “¡No puedo creer que vaya a ponerme esto!”.
Los bailarines y actores iban escasamente vestidos pero, a causa de la enfermedad de la piel que padecía Michael, tuvimos que cubrirlo. El director del corto, John Singleton nos dijo que quería que se vistiera de egipcio “por completo”, incluido el tradicional tocado, a lo que Michael replicó: “Ni hablar, Bush”.


Lo hicimos de todos modos, pero el primer día de rodaje la pieza desapareció. El personal de objetos perdidos de los Estudios Universal pululaba por el campus mientras yo llamaba lleno de pánico a Dennis para que lo buscara en casa, donde estaba seguro de que me lo había dejado. Después de unos veinte minutos tuvimos que empezar el rodaje sin el tocado. Cuando terminó, vi a Michael en el tráiler cambiándose y el tocado estaba sobre una silla. “Si no lo tenemos, no podemos usarlo”, debió figurarse Michael, y lo escondió él mismo.

Continuará…
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lunes, 9 de marzo de 2015

REY DEL ESTILO: UNA TRADICIÓN INGLESA SALE A LA CALLE

Por: ♥Anaitat♥

Continuamos con el Capítulo Nº 7:

UNA TRADICIÓN INGLESA SALE A LA CALLE
Diseñar para Michael a menudo se convertía en un proceso de eliminación. ¿Qué es lo que no ha usado todavía? ¿Qué no hemos hecho todavía?
Y como el interés por la tradición británica de Michael iba en aumento, nos esforzamos también en mantener esa cualidad en el siguiente diseño.
Nuestra incesante búsqueda nos llevó a Dennis y a mí a las escuelas de esgrima. Descubrimos que la esgrima es un intenso ejercicio de pies y movimientos de golpear que se trasladaban a la perfección al estilo de baile de Michael… De modo que compramos un auténtico uniforme blanco de esgrima con la idea de hacer de algo histórico y tradicional, un traje de calle. Michael se presentó por primera vez con él en el reportaje publicitario de Sony con el icónico fotógrafo Herb Ritts.
A diferencia del tradicional uniforme en blanco, nosotros lo hicimos en piel color negro.
Nuestra interpretación del uniforme se abotonaba hasta arriba, pero le hicimos una solapa que se plegaba haciendo un efecto de cu-cu con la camiseta rasgada de Michael. A Michael le gustaba el pliegue porque se movía. Cuando caminaba o bailaba agresivamente, se plegaba al ritmo, en sincronía. Como toque final, reemplazamos los calcetines altos por botas hasta las rodillas y cubrimos la máscara con piel negra. Además, hicimos el guante de color negro en lugar del tradicional de color blanco. También añadimos espinilleras a las botas para darles profundidad. Era como si Michael se disfrazara, lo que le volvía loco. A las fans femeninas les volvió locas también esta pieza, porque dejaba muy poco a la imaginación.


“Quiero usarlo en la gira”, dijo Michael cuando salió publicado el reportaje.
De modo que tuvimos que pensar cómo hacer este traje para una actuación en el Dangerous Tour. Debía ser resistente al agua, fácil de limpiar y elástico. Y lo más importante, debía ser lo suficientemente ligero como para permitir llevar debajo otras ropas que permitieran cambios rápidos y, aún así, siguiera teniendo apariencia metálica y atrevida en el escenario.
Hicimos el traje en varios colores: dorado, plateado, rojo, naranja, verde lima y rosa, para ver cual funcionaba mejor en las fotos. El dorado fue el ganador.

Los europeos reconocieron instantáneamente el traje como uniforme de esgrima, pero los americanos no se dieron cuenta de la influencia de la pieza, a juzgar por las reacciones de los fans en sus cartas. Estaban molestos por la ‘colita’ que salía de la correa ajustable en la parte trasera: “destaca mucho”, o “resulta un error”, o “provoca distracción”. Pero nada de lo que hicimos para Michael fue erróneo. Así es como se usaba el traje tradicional de esgrima. De hecho, esa ‘cola’ era la parte favorita del traje para Michael. Se movía alocadamente cuando él bailaba y se convertía en una extensión suya. Pero, por encima de todo, era el detalle que él se preguntaba si nadie habría notado. Y, para alegría suya, lo notaron.



Continuará…
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domingo, 8 de marzo de 2015

LA HISTORIA DE MICHAEL JACKSON Y DONNA ASHLOCK

Por: ♥Anaitat♥

Fue un 28 de febrero de 1986, cuando después de haber tenido un trasplante de corazón: Donna Ashlock (14 años) de California, recibe una llamada de Michael Jackson. Michael había oído decir que ella era una gran fan de él, y él la invita a su casa en Encino, tan pronto como ella se sienta mejor. Esta visita tiene lugar el 8 de marzo. Donna se quedó a cenar, jugaron con Bubbles y vio una película junto a Michael; la joven había hecho su sueño realidad.


El donante que salvó la vida de Donna fue su propio novio, Felipe Garza de 15 años. Felipe, que comenzó a tener fuertes dolores de cabeza, se desvaneció por una hemorragia cerebral que resultó ser fatal. Unos días antes, el joven le había dicho a su familia que había tenido una premonición: Iba a morir y por ello, quería donar su corazón a la chica que amaba: Donna, ya que necesitaba ese trasplante.
Desgraciadamente, con el tiempo, Donna comenzó a tener síntomas de rechazo del corazón trasplantado y en espera de un nuevo órgano, Donna murió tres años después, mientras dormía el 7 de marzo de 1989.

Según cuenta Katherine Jackson en “My Family”:
“De entre los jóvenes fans de Michael, algunos de los que le escribían estaban seriamente enfermos. Cuando los invitaba a casa, el día anterior solía llamarles para preguntarles qué desearían comer y qué película querrían ver.
No importa lo enfermo que pudiera estar su joven invitado que Michael se las arreglaba para mantenerse animado y optimista durante la visita. Así de duro podía ser. Pero a veces, cuando se había marchado, se le escapaban las lágrimas que había estado conteniendo todo el tiempo.
Michael también solía acercarse a saludar a los jóvenes fans que se congregaban a las puertas de nuestra casa.
Un día, un guarda de seguridad le dio una libreta en la que habían escrito 10.000 veces: "te quiero, Michael Jackson", en 181 hojas. Era de una niña a la que Michael invitó conmovido, preguntándole cuanto tiempo había tardado en escribir todo aquello. (72 horas, le dijo)".
Una de esas jóvenes fans fue Donna Ashlock.

REY DEL ESTILO: LO SIGUIENTE

Por: ♥Anaitat♥

Ahora empecemos con el Capítulo  Nº 7:

LO SIGUIENTE

Frecuentemente y sin avisar, Michael me llamaba para que fuera a Neverland enseguida para tratar de algunas cosas. Conducía tres horas desde mi casa de Los Ángeles, a veces para revisar instrucciones concretas y otro tan solo para recibir una críptica pregunta retórica.
Michael prefería los encuentros cara a cara porque le permitían la oportunidad de ver la cara de la persona. Poseía una aguda inteligencia emocional que le hacía un experto en el análisis del lenguaje corporal y la interpretación de las expresiones faciales. Podía decirte si estabas aburrido, interesado o entusiasmado con una idea sólo con mirarte a la cara. Por teléfono no podía saber si estabas atareado en varias cosas o poniendo los ojos en blanco ante su última empresa, y eso no le gustaba.
Las pocas veces que hablábamos por teléfono, empezaba diciendo: “¿Estás con el manos libres? “¿Quién hay ahí contigo?”. Sospecho que creciendo con tantos hermanos no disponía de mucha privacidad y quizás por eso la ansiaba tanto.
Fuera por lo que fuera, conducía hasta el rancho entusiasmado impulsado por la posibilidad de qué sería lo siguiente.
En 1990, el presidente George H. W. Bush nombró a Michael Artista de la Década y tal honor fue seguido por una ceremonia de entrega de premios presentada por la American Cinema Awards. Poco después, en una de mis visitas al rancho, estaba en la biblioteca con Michael mirando un libro en el que estaba fotografiada en una brillante página la corona del Imperio Británico, una de las joyas de la corona de Inglaterra. Michael continuó hablándome con la nariz metida en el libro. Era el momento apropiado para conmemorar ese hito.






No mucho tiempo después, Dennis y yo llegamos a Londres para echar un vistazo de cerca de las joyas de la corona, expuestas en la Torre de Londres. Si hubiera sido hoy día, habríamos podido usar internet para ver las joyas, pero creo que Michael nos habría enviado de todos modos. Para él era importante que nos sintiéramos completamente comprometidos con todo el proceso. Estar inspirados con las vistas, sonidos y cultura de Inglaterra era esencial. Desafortunadamente eso fue lo más cerca que estuvimos de ver las joyas de la corona en aquel viaje. Cuando llegamos a la Torre de Londres, había un cartel bajo el cristal antibalas donde se suponía que debían estar que decía: “De vuelta en dos semanas”.
Nos quedamos sin aliento un instante por nuestra mala suerte pero no había tiempo para el pánico. Fuimos por todo Londres comprando cada libro que pudimos y observamos otras joyas en museos.
Dennis empezó a dibujar bocetos del diseño de la corona en una hoja amarilla, que era lo que tenía a mano. Su primera preocupación era calibrar el tamaño de las joyas, porque si Michael iba a usarla, debían estar a la escala de su cabeza.
Necesitó unas seis semanas de trabajo sin parar para terminar la pieza. Cuando llegó el momento de entregársela a Michael, estaba en Westwood, en su apartamento de Wilshire Corridor. Michael nos recibió en bata y zapatillas… sus palabras nos indicaron que ya había estado pensando en ese momento desde que nos pidió la corona. “Bush, no me la enseñes todavía, hazme un show”.
Ya estábamos preparados para eso. Nunca le dábamos algo a Michael, se lo presentábamos. Pusimos la corona sobre una almohada de terciopelo rojo en el centro de la mesa del salón y la cubrimos con una tela de raso blanco. Dennis tuvo el honor de descubrirla.
Michael no dijo nada, todo lo que hacía era aplaudir. Le preguntamos si quería ponérsela pero dijo que no era el momento adecuado.
Michael nos acompañó a la puerta y tan pronto como estuvimos en el pasillo, la cerró de golpe y echó la llave.
“Tú sabes qué cosa hay ahora en su cabeza”, le dije a Dennis. Y después Michael me confesó que estaba en lo cierto.

Continuará…
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