martes, 10 de marzo de 2015

REY DEL ESTILO: EL SIGUIENTE “GUANTE”

Por: ♥Anaitat♥

Ya casi terminando con el Capítulo Nº 7, ahora conozcamos el origen de las espinilleras y el traje para "Remember the Time".

EL SIGUIENTE “GUANTE”

Mientras grababa el álbum Dangerous en 1990, Michael fijó su atención en el uniforme que llevaban los catchers en el beisbol.

“¿Quién dijo que solo los catchers pueden usar espinilleras? ¿Por qué no puede usarlas todo el mundo?”



Nosotros le contestamos haciéndole un par de espinilleras de metal que aportaban un sentido de vanguardia y rebeldía junto con una semejanza a la armadura de un caballero.
Con la ayuda de nuestros amigos de Prop Master en L.A., cortamos moldes de un par de protectores de plástico y los cubrimos de cobre. Elegimos el cobre porque la plata, el oro y el cromo chapados se adhieren bien al cobre.

Los terminamos poniéndoles entre nueve y doce correas para sujetarlas, a pesar de que lo normal eran solo tres.

Las usó en todas partes y se convirtieron en un distintivo como el guante de Billie Jean. De alguna manera, las espinilleras se convirtieron en “el siguiente guante”.

DESCUBRIENDO A UN FARAÓN
Un día, en 1992, conducía al rancho a recoger y a dejar unos pijamas de Michael que quería tener con sus iniciales bordadas, y al marcharme me preguntó: “¿No es bonita la joyería egipcia?”. Me enseñó entonces un libro de arte y cultura egipcios que tenía en su biblioteca. Michael señaló unas cuantas páginas marcadas diciendo: “La razón por la que las joyas egipcias salen tan bien en las fotos es porque están hechas de oro, ¿verdad?”
Aunque asentí, en realidad no sabía mucho sobre la cultura egipcia o su joyería, solo miré las páginas que me enseñó durante unos pocos segundos.
Un mes después, cuando volví al rancho a recoger y dejar más ropa, Michael me dijo que estaba en el proceso de creación de su siguiente cortometraje: Basado en Egipto. Solo hice un silencioso ademán con la cabeza preguntándome por qué no había captado el mensaje y había pasado ese último mes estudiando todo lo relacionado con Egipto para lo que se convertiría en el cortometraje “Remember the Time”.

Fui a casa y le conté a Dennis que “lo siguiente” sería hacer de Michael un egipcio, y que teníamos solo un mes para investigar, diseñar, fabricar y terminar.
El mismo instigador del proceso, Michael, nos llamó y nos preguntó si habíamos visto a Yul Brynner en “Los Diez Mandamientos”. “Les enviaré un vídeo”.
Lo pusimos y fijamos los ojos en Yul en cada escena. Había docenas de estilos, ¿cuál de ellos estaba buscando Michael? Y entonces lo vimos: Yul Brynner como el faraón Ramsés II en su carro, con lo que después supimos que se llamaba un “collarino”; un ensamblaje de discos de metal que llevaba en el cuello. Era típico de Michael y sabíamos que era lo que quería ponerse en el cortometraje.
Construimos uno como el de Brynner chapado en oro de dieciocho quilates. Le colocamos piedras rojas en el chapado que estaba hecho de hojas de latón para hacerlo más ligero. Ampliamos las líneas del collarino para hacer parecer su pecho más ancho, y usamos diferentes tamaños de tejas para lograr un efecto de plumaje. Se puso eufórico cuando se lo enseñamos: “¡No puedo creer que vaya a ponerme esto!”.
Los bailarines y actores iban escasamente vestidos pero, a causa de la enfermedad de la piel que padecía Michael, tuvimos que cubrirlo. El director del corto, John Singleton nos dijo que quería que se vistiera de egipcio “por completo”, incluido el tradicional tocado, a lo que Michael replicó: “Ni hablar, Bush”.


Lo hicimos de todos modos, pero el primer día de rodaje la pieza desapareció. El personal de objetos perdidos de los Estudios Universal pululaba por el campus mientras yo llamaba lleno de pánico a Dennis para que lo buscara en casa, donde estaba seguro de que me lo había dejado. Después de unos veinte minutos tuvimos que empezar el rodaje sin el tocado. Cuando terminó, vi a Michael en el tráiler cambiándose y el tocado estaba sobre una silla. “Si no lo tenemos, no podemos usarlo”, debió figurarse Michael, y lo escondió él mismo.

Continuará…
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lunes, 9 de marzo de 2015

REY DEL ESTILO: UNA TRADICIÓN INGLESA SALE A LA CALLE

Por: ♥Anaitat♥

Continuamos con el Capítulo Nº 7:

UNA TRADICIÓN INGLESA SALE A LA CALLE
Diseñar para Michael a menudo se convertía en un proceso de eliminación. ¿Qué es lo que no ha usado todavía? ¿Qué no hemos hecho todavía?
Y como el interés por la tradición británica de Michael iba en aumento, nos esforzamos también en mantener esa cualidad en el siguiente diseño.
Nuestra incesante búsqueda nos llevó a Dennis y a mí a las escuelas de esgrima. Descubrimos que la esgrima es un intenso ejercicio de pies y movimientos de golpear que se trasladaban a la perfección al estilo de baile de Michael… De modo que compramos un auténtico uniforme blanco de esgrima con la idea de hacer de algo histórico y tradicional, un traje de calle. Michael se presentó por primera vez con él en el reportaje publicitario de Sony con el icónico fotógrafo Herb Ritts.
A diferencia del tradicional uniforme en blanco, nosotros lo hicimos en piel color negro.
Nuestra interpretación del uniforme se abotonaba hasta arriba, pero le hicimos una solapa que se plegaba haciendo un efecto de cu-cu con la camiseta rasgada de Michael. A Michael le gustaba el pliegue porque se movía. Cuando caminaba o bailaba agresivamente, se plegaba al ritmo, en sincronía. Como toque final, reemplazamos los calcetines altos por botas hasta las rodillas y cubrimos la máscara con piel negra. Además, hicimos el guante de color negro en lugar del tradicional de color blanco. También añadimos espinilleras a las botas para darles profundidad. Era como si Michael se disfrazara, lo que le volvía loco. A las fans femeninas les volvió locas también esta pieza, porque dejaba muy poco a la imaginación.


“Quiero usarlo en la gira”, dijo Michael cuando salió publicado el reportaje.
De modo que tuvimos que pensar cómo hacer este traje para una actuación en el Dangerous Tour. Debía ser resistente al agua, fácil de limpiar y elástico. Y lo más importante, debía ser lo suficientemente ligero como para permitir llevar debajo otras ropas que permitieran cambios rápidos y, aún así, siguiera teniendo apariencia metálica y atrevida en el escenario.
Hicimos el traje en varios colores: dorado, plateado, rojo, naranja, verde lima y rosa, para ver cual funcionaba mejor en las fotos. El dorado fue el ganador.

Los europeos reconocieron instantáneamente el traje como uniforme de esgrima, pero los americanos no se dieron cuenta de la influencia de la pieza, a juzgar por las reacciones de los fans en sus cartas. Estaban molestos por la ‘colita’ que salía de la correa ajustable en la parte trasera: “destaca mucho”, o “resulta un error”, o “provoca distracción”. Pero nada de lo que hicimos para Michael fue erróneo. Así es como se usaba el traje tradicional de esgrima. De hecho, esa ‘cola’ era la parte favorita del traje para Michael. Se movía alocadamente cuando él bailaba y se convertía en una extensión suya. Pero, por encima de todo, era el detalle que él se preguntaba si nadie habría notado. Y, para alegría suya, lo notaron.



Continuará…
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domingo, 8 de marzo de 2015

LA HISTORIA DE MICHAEL JACKSON Y DONNA ASHLOCK

Por: ♥Anaitat♥

Fue un 28 de febrero de 1986, cuando después de haber tenido un trasplante de corazón: Donna Ashlock (14 años) de California, recibe una llamada de Michael Jackson. Michael había oído decir que ella era una gran fan de él, y él la invita a su casa en Encino, tan pronto como ella se sienta mejor. Esta visita tiene lugar el 8 de marzo. Donna se quedó a cenar, jugaron con Bubbles y vio una película junto a Michael; la joven había hecho su sueño realidad.


El donante que salvó la vida de Donna fue su propio novio, Felipe Garza de 15 años. Felipe, que comenzó a tener fuertes dolores de cabeza, se desvaneció por una hemorragia cerebral que resultó ser fatal. Unos días antes, el joven le había dicho a su familia que había tenido una premonición: Iba a morir y por ello, quería donar su corazón a la chica que amaba: Donna, ya que necesitaba ese trasplante.
Desgraciadamente, con el tiempo, Donna comenzó a tener síntomas de rechazo del corazón trasplantado y en espera de un nuevo órgano, Donna murió tres años después, mientras dormía el 7 de marzo de 1989.

Según cuenta Katherine Jackson en “My Family”:
“De entre los jóvenes fans de Michael, algunos de los que le escribían estaban seriamente enfermos. Cuando los invitaba a casa, el día anterior solía llamarles para preguntarles qué desearían comer y qué película querrían ver.
No importa lo enfermo que pudiera estar su joven invitado que Michael se las arreglaba para mantenerse animado y optimista durante la visita. Así de duro podía ser. Pero a veces, cuando se había marchado, se le escapaban las lágrimas que había estado conteniendo todo el tiempo.
Michael también solía acercarse a saludar a los jóvenes fans que se congregaban a las puertas de nuestra casa.
Un día, un guarda de seguridad le dio una libreta en la que habían escrito 10.000 veces: "te quiero, Michael Jackson", en 181 hojas. Era de una niña a la que Michael invitó conmovido, preguntándole cuanto tiempo había tardado en escribir todo aquello. (72 horas, le dijo)".
Una de esas jóvenes fans fue Donna Ashlock.

REY DEL ESTILO: LO SIGUIENTE

Por: ♥Anaitat♥

Ahora empecemos con el Capítulo  Nº 7:

LO SIGUIENTE

Frecuentemente y sin avisar, Michael me llamaba para que fuera a Neverland enseguida para tratar de algunas cosas. Conducía tres horas desde mi casa de Los Ángeles, a veces para revisar instrucciones concretas y otro tan solo para recibir una críptica pregunta retórica.
Michael prefería los encuentros cara a cara porque le permitían la oportunidad de ver la cara de la persona. Poseía una aguda inteligencia emocional que le hacía un experto en el análisis del lenguaje corporal y la interpretación de las expresiones faciales. Podía decirte si estabas aburrido, interesado o entusiasmado con una idea sólo con mirarte a la cara. Por teléfono no podía saber si estabas atareado en varias cosas o poniendo los ojos en blanco ante su última empresa, y eso no le gustaba.
Las pocas veces que hablábamos por teléfono, empezaba diciendo: “¿Estás con el manos libres? “¿Quién hay ahí contigo?”. Sospecho que creciendo con tantos hermanos no disponía de mucha privacidad y quizás por eso la ansiaba tanto.
Fuera por lo que fuera, conducía hasta el rancho entusiasmado impulsado por la posibilidad de qué sería lo siguiente.
En 1990, el presidente George H. W. Bush nombró a Michael Artista de la Década y tal honor fue seguido por una ceremonia de entrega de premios presentada por la American Cinema Awards. Poco después, en una de mis visitas al rancho, estaba en la biblioteca con Michael mirando un libro en el que estaba fotografiada en una brillante página la corona del Imperio Británico, una de las joyas de la corona de Inglaterra. Michael continuó hablándome con la nariz metida en el libro. Era el momento apropiado para conmemorar ese hito.






No mucho tiempo después, Dennis y yo llegamos a Londres para echar un vistazo de cerca de las joyas de la corona, expuestas en la Torre de Londres. Si hubiera sido hoy día, habríamos podido usar internet para ver las joyas, pero creo que Michael nos habría enviado de todos modos. Para él era importante que nos sintiéramos completamente comprometidos con todo el proceso. Estar inspirados con las vistas, sonidos y cultura de Inglaterra era esencial. Desafortunadamente eso fue lo más cerca que estuvimos de ver las joyas de la corona en aquel viaje. Cuando llegamos a la Torre de Londres, había un cartel bajo el cristal antibalas donde se suponía que debían estar que decía: “De vuelta en dos semanas”.
Nos quedamos sin aliento un instante por nuestra mala suerte pero no había tiempo para el pánico. Fuimos por todo Londres comprando cada libro que pudimos y observamos otras joyas en museos.
Dennis empezó a dibujar bocetos del diseño de la corona en una hoja amarilla, que era lo que tenía a mano. Su primera preocupación era calibrar el tamaño de las joyas, porque si Michael iba a usarla, debían estar a la escala de su cabeza.
Necesitó unas seis semanas de trabajo sin parar para terminar la pieza. Cuando llegó el momento de entregársela a Michael, estaba en Westwood, en su apartamento de Wilshire Corridor. Michael nos recibió en bata y zapatillas… sus palabras nos indicaron que ya había estado pensando en ese momento desde que nos pidió la corona. “Bush, no me la enseñes todavía, hazme un show”.
Ya estábamos preparados para eso. Nunca le dábamos algo a Michael, se lo presentábamos. Pusimos la corona sobre una almohada de terciopelo rojo en el centro de la mesa del salón y la cubrimos con una tela de raso blanco. Dennis tuvo el honor de descubrirla.
Michael no dijo nada, todo lo que hacía era aplaudir. Le preguntamos si quería ponérsela pero dijo que no era el momento adecuado.
Michael nos acompañó a la puerta y tan pronto como estuvimos en el pasillo, la cerró de golpe y echó la llave.
“Tú sabes qué cosa hay ahora en su cabeza”, le dije a Dennis. Y después Michael me confesó que estaba en lo cierto.

Continuará…
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sábado, 7 de marzo de 2015

¡¡NO OLVIDEN DE VOTAR POR MICHAEL JACKSON!!

Por: ♥Anaitat♥

Seguimos perdiendo, no olviden seguir votando:


Se puede votar una sola vez por día, así que a echarle duro con los votos!! Por ahora los resultados marchan así:



REY DEL ESTILO: EL TRAJE MÁGICO

Por: ♥Anaitat♥

Ya casi finalizando el Capítulo Nº 6, ahora conozcamos la divertida anécdota entre MJ y Bush:

EL TRAJE MÁGICO

Todo aquel que haya visto a Michael Jackson en concierto sabe que incluía un acto de magia, específicamente un acto de desaparición. Ocurría en mitad del show, justo antes de “Beat It”, lo que siempre echaba el estadio abajo. La magia consistía en hacer ver a Michael con el traje de Beat It sin un cambio de vestuario. Necesitamos cubrirle con capas de ropa para que pudiera llevar los pantalones de Billie Jean y camiseta blanca, debajo de lo que llevara en la anterior canción. El modo de hacer esto fue crear un traje desmontable y fácil de quitar, al que llamamos el Traje Mágico.
El Traje Mágico estaba compuesto de varias piezas unidas con velcro que no fueran vistas ni por la persona más lista. Muchas piezas unidas para crear la sensación de una chaqueta sobre unos pantalones, pero en realidad se trataba de un mono. Cada pieza de velcro y cada costura estaban trucadas para que solo tuviera que agarrar a Michael desde el cogote y tirar, y voilà, el traje salía entero.
Michael interpretaba “Working Day and Night” justo antes del acto de magia. Debajo del Traje Mágico, que variaba dependiendo del concierto (porque llevaba tiempo volver a componer y unir todas piezas de velcro de nuevo), Michael llevaba sus pantalones Billie Jean enrollados y una camiseta blanca.
Para el acto de desaparición durante el Dangerous Tour, llevó a David Copperfield y otras veces a Sigfried and Roy para que crearan la ilusión. Y el traje formaba parte de la estrategia. ¿Cómo podía estar en un lado del escenario con lo que parecían ser un par de pantalones de nylon azul y una chaqueta del mismo color y a los pocos segundos aparecer en el otro lado del escenario llevando una gabardina negra y dispuesto a dejar muerto al público con “Beat It”? Todo el mundo en la gira tuvo que firmar acuerdos de confidencialidad comprometiéndose a no divulgar el secreto.
Sin embargo, se puede confesar que las luces y la pirotecnia son los mejores amigos del ilusionista. Durante el Bad Tour, Michael subía por unas escaleras que le llevaban debajo del escenario. Tan pronto como llegaba al suelo, tenía que correr en la oscuridad hasta el otro lado del escenario conmigo detrás de él esquivando tubos y cables de metal, agarrándole del cogote y tirando del traje. Una vez en el otro lado, le desenrollaba sus pantalones Billie Jean, le ponía su chaqueta Beat It y la gabardina y le sujetaba a la grúa que le elevaba al otro lado del estadio desde el escenario… todo eso en once segundos.
Yo tenía que estar muy concentrado. Tenía que estarlo. Sabía que en un determinado momento del concierto tenía que tener a Michael en un determinado lugar bajo el escenario. Si no, la habíamos fastidiado completamente.
Una vez perdimos la pista. Cada vez que había una situación intensa, Michael y yo caíamos en un incontrolable ataque de risa solo con mirarnos el uno al otro, de modo que una norma no escrita era que no podíamos mirarnos durante este número. A causa de la oscuridad que había bajo el escenario, pensé que me sería de ayuda conseguir una de esos focos de bicicleta que se sujetan a la cabeza y así tener un extra de luz con las manos libres. Bueno, cuando Michael salió de la gigantesca caja negra me echó un vistazo y dijo: “No sabía que Doc de los Siete Enanitos estaba trabajando aquí”.
Eso fue más que suficiente para hacernos perder el compás. Michael se estuvo riendo a carcajadas sobre su micrófono de solapa hasta que le subimos en la grúa.
“No vuelvas a hacerme eso otra vez, Bush”, me advirtió Michael todavía riendo en el coche camino del hotel.
Continuará...


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viernes, 6 de marzo de 2015

REY DEL ESTILO: SU PEOR CRÍTICO

Por: ♥Anaitat♥

Continuamos con el Capítulo Nº 6, conociendo la faceta autocrítica de MJ:

SU PEOR CRÍTICO
De vuelta al hotel le ayudaba a quitarse las ropas empapadas y veía su proceso de relajación que siempre incluía un baño. Mientras tanto, yo revisaba cuidadosamente la masiva cantidad de regalos que recibía de los fans y comerciantes. Ositos de peluche, cajas de champán, montones de cuadros al óleo y estatuas. Incluso recibió un traje de torero en España. Si estaba de buen humor, incluso charlaba conmigo un poco a través de la puerta: “Bush, ¿has podido ver algunos museos? ¿Pudiste ver a tus amigos?”. Siempre quería asegurarse de que lo pasaba bien.

Después del baño, se ponía su pijama de algodón, comprado en almacenes o confeccionado por Dennis y por mí, y el chef traía la comida, que no sé comía porque era el peor comedor de la tierra. La adrenalina le volvía loco y por eso no tenía apetito. Poníamos la grabación de show que acababa de terminar y Michael empezaba a revisarla, notando casi inmediatamente hasta el más mínimo detalle de imperfección: “¿Qué ha pasado? Las luces no están totalmente correctas. ¿Qué pasó allí? ¿Qué hice mal? ¿Por qué hace eso la ropa?”
En uno de sus primeros conciertoS de Tokio, durante el Bad Tour, Michael escuchó un sonido de rasgueo durante “Billie Jean”. “Escucha ese sonido” dijo presionando el botón de rebobinado. “¿De dónde viene?”. Y lo escuché yo también. Arañando. Tenía puesto el guante y el micro entonces era de mano, de modo que debían ser las lentejuelas del guante rozando el micrófono. Decidí eliminar las lentejuelas de la palma de la mano entonces. Michael siempre quería lo mejor, pero para que el concierto resultara perfecto, podía sacrificarse. Desde entonces hubo dos guantes Billie Jean: uno para las actuaciones con lentejuelas por un solo lado, y otro para las fotos, completo.
“Tienes que arreglar esto, o esto o aquello…”, así sonaba Michael, como un disco rayado, después de ver la grabación de cada concierto, pensativo y al mando, con su habitual y calmado tono de voz. Y yo no era el único implicado. “El guitarrista debería estar dos pasos detrás de mí”. “Mira, tengo el palo de la guitarra detrás de mi cabeza. Tiene que apartarse. Ese es mi foco”. Así de visual era Michael. Todo tenía que ser perfecto. Ese era uno de sus mayores demonios.
Las lentejuelas debían ser distribuidas de manera uniforme por ambos lados de la ropa de Michael. Cuando giraba, lo hacía tan fuerte que si una manga era más pesada que la otra, podía desequilibrarse, resultando un giro imperfecto. Y la imperfección no era algo aceptable para Michael.
Además, había que aprender a vestirle en la oscuridad. Antes del Dangerous tour, terminaba su canción y durante los aplausos se cambiaba de ropa detrás del escenario. A diferencia de otros artistas, no quería música mientras tanto. Solo dejaba que los aplausos continuaran hasta que terminaba el cambio. Si el ritmo le llevaba al centro del escenario y tenía que salir corriendo para cambiarse, perdíamos valiosos segundos que parecían minutos y horas.

Pero durante el Dangerous Tour pensó en ello y me dijo: “Espera un momento, cuando estoy cambiándome de ropa me pierdo lo que está pasando ahí fuera con el público. Bush, tienes que salir y cambiarme de ropa afuera”.
“Michael, tengo una buena cara para la radio, pero no soy una persona de escenario”, protesté.
Él no se rió. “Bush, si te llevo fuera y yo estoy bajo los focos y tú en la oscuridad, no te verán. Después sales corriendo. ¡Pof! Me he cambiado y es magia”.
De modo que en la siguiente ocasión me encontré en el perímetro del foco cambiando de chaqueta a Michael en el Medley de Motown. Mientras estuviera en la oscuridad, pensaba que todo iría bien. Tengo pánico escénico desde que puedo recordar y hablar en público no es mi fuerte, pero no había tiempo para pensar en ello.
Tenía la siguiente chaqueta en mi mano, la toalla en la boca para secarle el sudor y un kit de costura en el bolsillo trasero. Entonces Michael dio un paso fuera del foco y dijo: “Señoras y señores, ¡Michael Bush!”, y casi se tira al suelo doblado por la risa.

Yo no estaba feliz después del show y cuanto más evitaba su conversación, más se divertía él, hasta que se convirtió en algo más que una broma y decidió: “Ahora formas parte de mi show, Bush”. Porque para Michael, cambiarse de ropa podía ser un show. Tenía su forma de ponerse una chaqueta. Extendía sus brazos tensos hacia el suelo y ligeramente detrás de él, con la espalda arqueada, y la barbilla levantada. Tenía esa magia de actuar solo para ti, incluso mientras se cambiaba de chaqueta.
Pero incluso con los focos, yo quedaba fuera de ellos, de modo que tenía que manejar las ropas y apañarme para verlas en la oscuridad. El mejor modo de hacerlo era coser el interior con hilo blanco, de modo que todo lo que Michael tenía que hacer era poner sus brazos detrás de él y toda la chaqueta brillaba.
Luego estaba el asunto de las cremalleras en la oscuridad. Añadimos una lengüeta de piel a cada cremallera. A Michael le gustaban porque se movían cuando caminaba. Nos pidió añadírselas también a sus ropas de calle.
Michael tenía que cambiarse una vez de pantalones durante sus shows. Empezaba con los negros elásticos pero a la mitad necesitaba ponerse los sueltos para Billie Jean y sus calcetines de lentejuelas. A veces poníamos una cinta dorada o blanca de velcro en el lateral de los pantalones Billie Jean, que se podía retirar y hacer parecer como si llevara un tercer par de pantalones en lugar de dos durante el show.

Continuará…
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